Enfermedades de la vulva (Segunda parte)

Mujer acurrucada en la cama tapándose la cabeza con la almohada

En esta segunda parte de enfermedades de la vulva vamos a hablar de quistes que pueden aparecer en la zona genital externa, les explicaré sobre el liquen, una enfermedad que tiende a confundir y que produce mucho picor genital y por último dos que no por ser la últimas, son menos importantes, me refiero al síndrome genitourinario de la menopausia (SMG) —conjunto de síntomas genitales y urinarios que aparecen por la bajada de estrógenos en la menopausia— y neoplasia de la vulva.

Quiste de Bartolino

Quiste de Bartolino (bulto que se forma cuando se obstruye una glándula de Bartolino): Las glándulas de Bartolino están situadas a cada lado de la abertura de la vagina, estas glándulas liberan un liquido que tiene la función de lubricación durante el coito. Cuando se obstruyen, conducen a la formación de un quiste, apareciendo un bulto cerca de la entrada de la vagina, el quiste no duele, salvo que se infecte y se forme un absceso (acumulación de pus). En cualquiera de los dos casos requiere de valoración de un personal sanitario, su tratamiento puede llegar a ser quirúrgico.

Liquen simple crónico, escleroso y plano

Liquen simple crónico (enfermedad de la piel que causa placas gruesas y mucho picor): Es una enfermedad inflamatoria crónica no cicatricial de la piel. Aparece con mayor frecuencia en la edad adulta media a tardía, aunque puede afectar a todas las edades. En la piel de la vulva aparecen lesiones en forma de placas gruesas que causan un picor intenso que interfiere en el sueño, surgen heridas por rascado, excoriaciones y pueden aparecer úlceras. En todos los casos se requiere de valoración por especialista para tratamiento médico que suele ser con corticoides tópicos (cremas o pomadas antiinflamatorias que se aplican sobre la piel) y otros para interrumpir el ciclo picazón/rascado. Se debe buscar y tratar alguna patología patología de base o infecciones por hongos.

Liquen escleroso (enfermedad de la piel de la vulva que la vuelve más blanquecina y causa mucho picor): Las causas exactas de la aparición de este liquen se desconocen aún y suele estar asociado a enfermedades autoinmunes (disfunción tiroidea, vitiligo, diabetes mellitus) —alteración del funcionamiento de la tiroides, manchas blancas en la piel y niveles altos de azúcar en sangre, respectivamente—. Se presentan en niñas prepúberes (antes de la pubertad) y mujeres posmenopáusicas (después de la menopausia). Los síntomas y signos incluyen picazón, ardor, dolor con las relaciones sexuales, desgarros. La vulva adquiere un color más blanquecino. Con el tiempo limita las relaciones sexuales, puede haber involución de los labios menores, fimosis del capuchón del clítoris (estrechamiento que impide retraer el capuchón que cubre el clítoris) y fisuras. El síntoma predominante es el picor pues puede llegar a ser intolerable para la paciente. El liquen escleroso es una condición crónica, pero el manejo a largo plazo es posible. Se trata con corticoides tópicos, entre otros medicamentos, según el caso y tiene muy buenos resultados si se asocia a tratamientos regenerativos como plasma rico en plaquetas (concentrado de plaquetas de la propia sangre que estimula la regeneración del tejido), carboxiterapia (infiltración de dióxido de carbono para mejorar la circulación y regenerar el tejido) y nanofat (grasa propia procesada y microinyectada para regenerar la piel) entre otras.

Dos mujeres revisando unos documentos en consulta

Liquen plano: Es un trastorno inflamatorio de la piel y las mucosas que afecta a varios órganos y puede provocar síntomas oculares, pérdida de la audición, dolor de oídos, dificultad para tragar, alimentación dolorosa, defecación dolorosa, dolor al orinar, así como disminución del chorro urinario. Con frecuencia también afecta a la piel y mucosa de los genitales produciendo vaginitis (inflamación de la vagina) con aumento del flujo vaginal, ulceración y sangrado. Estas zonas afectadas pueden adherirse produciendo picor, ardor, dolor y sangrado con las relaciones sexuales. Su aspecto varía en la exploración, puede verse algún bultito de color rosado oscuro, verse algunas líneas blancas o tornase del todo blanquecino. En ocasiones es necesaria una biopsia (toma de una muestra de tejido para analizarla) para confirmar la enfermedad. También tiene tratamiento médico, pero en algunas ocasiones se hace muy resistente. Acudir a un médico de manera temprana es fundamental para la buena evolución.

A modo de conclusión: en cualquiera de los casos, requiere de un adecuado diagnóstico diferencial (proceso para distinguir entre varias enfermedades con síntomas parecidos), como habéis leído, a nivel genital, tienen una sintomatología cuyo denominador común es el picor, que puede llegar a ser limitante, asociado a lesiones en vulva y vagina que pueden deteriorar la calidad de vida de las mujeres que lo padecen.

La biopsia, es una de las pruebas diagnósticas que utilizamos en consulta para establecer un diagnóstico diferencial. Un pronto y adecuado diagnóstico y tratamiento es fundamental para evitar lesiones mayores del aparato genital externo.

Síndrome genitourinario de la menopausia

Es el gran reto para los médicos en consulta pues la mayoría de las mujeres no busca ayuda, a pesar de que la mitad de las mujeres menopáusicas con síntomas vulvovaginales asociados no mejorarán sin tratamiento.

Al disminuir los estrógenos (hormonas femeninas) en esta etapa de la vida de la mujer, el tejido vulvar se torna pálido, delgado, se altera el pH vaginal (nivel de acidez de la vagina) conduciendo a alteración de la flora vaginal (conjunto de bacterias que protegen la vagina) e infecciones urinarias y vaginales frecuentes. Los síntomas que se asocian son sequedad vulvovaginal, irritación y dolor con las relaciones sexuales (dispareunia) los cuales pueden variar desde leves hasta severos y son frecuentes las fisuras en el vestíbulo y el sangrado poscoital.

El tratamiento depende de los antecedentes de cada paciente, la intensidad de los síntomas y de las preferencias que tenga la mujer, es siempre importante que se cumpla el tratamiento y para eso debemos llegar a un acuerdo entre médico y paciente.

La sensación de sequedad vaginal es frecuente, puede utilizar lubricantes e hidratantes vaginales al inicio de los síntomas, pero recomendamos NO suspender las relaciones sexuales hasta consultar con un especialista que le oriente, esto evitara que aumente la atrofia vulvovaginal (adelgazamiento y sequedad de los tejidos vaginales y vulvares).

Puede disminuir el deseo sexual, requerirá atención por un especialista.

Comenzarán los síntomas urinarios, escapes de orina y notar goteo con los estornudos, golpes de tos, risa. Son más frecuentes las infecciones de orina y provocan escozor y dolor al orinar. Consulte en todos los casos con su médico.

En todas las mujeres es posible controlar los síntomas asociados a ese período de la vida en la que nos esperan vivir plenamente unos 30 años desde que se presentan. Personalizar los tratamientos es la base fundamental.

Hoy en día, hay evidencia científica suficiente para controlar de manera hormonal y no hormonal toda la sintomatología relacionada a la atrofia vulvovaginal y síntomas de sofoco, insomnio, cansancio, bajo rendimiento entre otros que se presentan. Por lo tanto, no es normal encontrarse mal. Vivir una menopausia feliz nos lo merecemos y la ciencia lo pone a nuestro favor. Será que somos muy importantes ¿no?

Cáncer de vulva

El cáncer no es mas que el crecimiento de las células anormales y las infecciones por VPH pueden ocasionar este tipo de cáncer. Otras formas de cáncer que se pueden presentar es el melanoma maligno (cáncer de piel) y enfermedad de Paget (enfermedad de la piel de la vulva relacionada con un cáncer interno) que puede sugerir que exista cáncer en mama o en colon.

Los síntomas son ardor, picor, inflamación o dolor, pero generalmente hay bultos o úlcera en la vulva, cambios de coloración y bultos en la ingle (adenopatías). El diagnóstico se realiza mediante biopsia y el tratamiento depende del estadio en que se diagnostica, puede requerir radioterapia y quimioterapia.

Bueno, finalmente espero que hayáis comprendido la importancia de realizar un autoexamen de la vulva. Comprendemos que en ocasiones por pudor o vergüenza (demostrado científicamente) muchas mujeres no acuden a su médico de cabecera o a su ginecólogo, pero, si usted llega a presentar alguno de estos síntomas o visualiza algo anormal, mi recomendación es solicitar una valoración. A continuación, explico la manera de realizar su autoexamen y fíjese si nota alguno de los siguientes cambios:

  • Enrojecimiento
  • Bultos
  • Ampollas
  • Manchas de color mas claro o más oscuro como lunares o enrojecimientos que escuecen.
  • Inflamación
  • Pequeñas heridas

¿Cómo realizar el autoexamen de la vulva?

  • Tenga a mano un espejo, si es posible, con aumento.
  • Lave sus manos y colóquese en una posición cómoda en un sitio donde tenga una buena iluminación, la clave está en que encuentre una postura que permita visualizar bien la vulva, el ano y el periné.
  • Separe, de manera cuidadosa los pliegues de la vulva y fíjese si nota algún cambio o problema de los antes mencionados.
  • Asegúrese de revisar bien las zonas de introito (la entrada de la vagina), vestíbulo, clítoris, uretra sin olvidar la piel exterior de los labios mayores.

En nuestra consulta esteremos dispuestas y encantada de atenderles. Espero que haya sido de su interés y no deje de visitarnos en la web. Nuestra misión es ponerles al día en sus cuidados y entender como cuidar su salud genital.

GT

Equipo GINEST

Clínica de Ginecología funcional y Medicina estética

Contenido elaborado por el equipo de GINEST con el objetivo de acercar la salud femenina a cada paciente de forma clara, cercana y sin tabúes.